Judith Butler contra la guerra de las civilizaciones.
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Fuente: http://www.resistingwomen.net/spip.php?article60
par Resisting Women

El universitario especialista de los problemas de la diferencia de trato por razón de sexo y militante LGBT Judith Butler dio una conferencia sobre el tema “Política sexual, la política de la inmigración y la cuestión de la tortura” en mayo de 2007 en París. Lo que está en juego de su intervención: la denuncia del instrumentalisation contemporáneo de las luchas para las libertades sexuales con fines de discriminación hacia los no occidentales y también de persecución específica de la cultura musulmán… Se basa, en particular, en el caso de la política de la inmigración en los Países Bajos.

El universitario y militante de las libertades sexuales y problemas de la diferencia de trato por razón de sexo reelegida Judith Butler [3], mundialmente, trató del tema “Política sexual, la política de la inmigración y la cuestión de la tortura” en una audiencia el miércoles 23 de mayo de 2007 en París.

El eje de su exposición: la denuncia del instrumentalisation contemporáneo de las luchas para las libertades sexuales con fines de discriminación hacia los no occidentales y también de persecución específica de la cultura musulmán.

Judith Butler intervenía en el marco del seminario “Actualidad sexual. Políticas y conocimientos de la clase, la sexualidad y la filiación”, un seminario codirigé por Eric Fassin, Michel Feher y Michel Tort a la Escuela de los Altos Estudios en Ciencias Sociales (EHESS). Para desarrollar su observación, Judith Butler se basó en dos casos, la política de la inmigración en los Países Bajos, luego la cuestión de la tortura a la prisión de Abu Ghraib en Irak. El siguiente texto es un acta de su intervención sobre el caso de Países Bajos. La segunda parte relativa a la prisión de Abu Ghraib, especialmente polémica entre las feministas y dando lugar a distintas publicaciones de texto, será objeto de un artículo separado posterior por Mujeres en Resistencia - Resisting Women.

Países Bajos: la cinta de vídeo que molesta

El primer caso estudiado era el vídeo difundido por las autoridades neerlandesas con destino a los candidatos a la inmigración. Este vídeo, producida en el marco de nuevas leyes restrictivas sobre la inmigración [4], en efecto se da en adelante a ver a los candidatos a la inmigración hacia Países Bajos en las embajadas neerlandesas… Se somete a los candidatos a continuación a un cuestionario de quince minutos. Se eximen no obstante los nacionales de la Unión Europea (también los del Vaticano), los nacionales norteamericanos y australianos, los licenciados superiores pretendiendo a fuertes rentas, los solicitantes de asilo político… En este vídeo, entre otras cosas difundidas imágenes, se dan a ver un par de nalgas desnudadas en público, una joven mujer sacando los senos desnudos de un baño, un par gay abarcándose amoureusement en un campo de flores. ¿Los candidatos tienen el derecho a pedir a ver un vídeo “expurgada” de estas imágenes… a riesgo de ver sus oportunidades de concesión de un visado aún disminuir? Es legítimo suponerlo.

Al aliso de este ejemplo, Judith Butler exploró el instrumentalisation por los Estados occidentales de las pretensiones de libertad sexual con fines de política que discriminaba en cuanto a inmigración: estas libertades sexuales, como proyecciones de ordinaria por militantes feministas, gay, lesbianos y transgenre al compás de las últimas décadas, se transforman en efecto aquí entre las manos de los Estados en un marcador en adelante convenido de la modernidad occidental, y utilizado así por estos Estados con el fin de eliminar a los inmigrantes más pobres resultantes de las culturas extranjeras, o aún para comunicarles su inferioridad cultural… Ya que así se pone en escena en efecto una pedagogía agresiva por parte de las autoridades neerlandesas destinada a enseñar, no tanto las formas de vida colectiva en los Países Bajos, aún menos al sentido de las libertades extendidas al ámbito del cuerpo y la sexualidad en nuestras culturas de Europa Occidental: “la enseñanza” aquí impartida se refiere al contrario en dado que se infligió filigrana aquí a la “superioridad” de la cultura neerlandesa, y sobre eso solamente, ésta bajo forma brutal a gente cuyos que se puede suponer lógicamente tales imágenes chocan sus propias referencias culturales aprendidas. Lo que se les pide aprobando el contenido de este casete es o un abandono radical e inmediato de sus valores culturalmente construidos, resumidamente una renegación ellos mismos y de su historia, o la oferta a una forma de castigo para atrever a querer venir a trabajar en Occidente, una humillación estada de acuerdo de su pudor en nombre del aprendizaje de los “valores occidentales”, incluidos inevitablemente aquí como “valores universales modernos”: ¿soporta mal estas imágenes? ¡Se les pospone pues! Renegación cultural o humillación estada de acuerdo, en los dos casos, se puede suponer que tal contexto no favorece una inmigración exitosa [5]

Para Judith Butler, este documento vídeo tiene por objeto pues en resumen romper el tabú de la visión en los que lo reciben y, si se chocan, a remitirlos a su propio atraso. Sería otro cosa en efecto, precisó, si el Estado neerlandés había reflexionado más bien sobre la manera de respetar sin agresividad el deseo “de no ver” unos y la libertad sexual de los otros, de hacer cohabitar culturas y minorías con ayuda de una reflexión y de una pedagogía progresiva que volvía un empathie y una cohabitación posibles entre minorías.

Malestar en el Gender y Queer Estudios [6]

Judith Butler detenidamente enumeró su malestar en sucesivas ocasiones: las pretensiones hechas en nombre de las libertades sexuales por ella y sus camaradas de las últimas luchas hoy instrumentalisées explícitamente por los Estados contra otras culturas, en particular, contra el islam y los musulmanes: de pretensiones llevados por grupos militantes en nombre de la libertad sexual y contra las discriminaciones de las que son objeto, Estados se agarraron para obtener un arma paradójicamente discriminatoria y de persecución contra un grupo específico: algunos Estados utilizan una cultura de libertad producida por grupos de la sociedad civil con fines de exclusión de otra cultura.

El islam es visto por los Estados occidentales en efecto como infantil, lo expuesto Judith Butler, mientras que las libertades sexuales se perciben al contrario en adelante como una señal de “madurez”. Judith Butler se plantea entonces una serie de cuestiones.

- ¿la política neerlandesa tiene realmente por objetivo la defensa de las libertades?

- ¿O se trata realmente de un arma inventada para tener minorías a la divergencia de las poblaciones occidentales?

- ¿O también para obtener por su parte un acto de rechazo de su cultura?

Personalmente, añadió, está para el derecho de las personas homosexuales a abarcarse en público (aunque ella en realidad un uso moderado en su caso, precisó sobre un tono de aparte), pero no está a favor de un deber de lealtad aprobativo y entusiasta de cada uno a este derecho.

Y si la prueba neerlandesa fuera realmente pedagógica, prosiguió, entonces quizá sería necesario hacerlo pasar también a los nacionales de la extrema derecha para probar su propia tolerancia por ejemplo con relación a las señales y ritos musulmanes hoy presentes en nuestras sociedades multiculturales.

Las libertades sexuales se encuentran aquí integradas como elementos de un zócalo cultural occidental propuesto como hegemónico, asimilado a una idea de “modernidad”… y que implica la exclusión de las diferencias culturales o incluso el odio religioso. Se trata bien en efecto de una “simplificación de la modernidad” con el fin de fundar una cultura hegemónica susceptible de discriminar y perseguir otras culturas.

Luchas para las libertades sexuales y para las libertades religiosas y culturales: un “doble bind” del que es necesario salir por la creación de un nuevo espacio de solidaridad entre las luchas

Judith Butler hace entonces el siguiente acta: las batallas militantes contra las distintas discriminaciones, las contra el racismo, las luchas contra las persecuciones de las minorías culturales y religiosas y las para las libertades sexuales, désarticulées entre ellas. Ahora bien, se les utiliza hoy las unas contra otros, colocados por determinado hoy como paradójicos por naturaleza. ¿Cómo superar por lo tanto esta antinomia? ¿Cómo rechazar la alternativa entre la defensa de las libertades sexuales y la de las libertades religiosas y culturales? ¿Cómo salir de este “doble bind” que obliga a pronunciarse a favor de uno o para del otro, con antinomia supuesta del dos? ¿Se puede constituir un marco donde la solidaridad entre estas luchas sería posible? Eso pasa como mínimo inicialmente por un análisis de la coerción del Estado por la cual cada uno se suma elegir su campo, coloca a Judith Butler. La investidagor y militante promete por otro lado que la exploración de pistas suplementarias será objeto de próximas comunicaciones por su parte.

Copyright Rémi Champseit

Conclusión. Judith Butler añade un nuevo frente de resistencia al discurso de guerra de las civilizaciones.

Judith Butler se preguntaba en su intervención cómo negarse la alternativa entre la defensa de las libertades sexuales y la de las libertades religiosas y culturales, si es posible constituir un marco donde la solidaridad entre estas luchas sería posible, antes de que sugiriera: “Eso pasa como mínimo inicialmente por un análisis de la coerción del Estado por la cual cada uno se suma elegir su campo. ”

De hecho, señala la necesidad de una convergencia que ya aquí y allí por supuesto se busca. Esta atención particular prestada al instrumentalisation de la cuestión femenina por los discursos belicosos actuales no es nueva en sí. Pero, en su evolución, reales aunque modestos, parece en primer lugar salida de las feministas que trabajan en el campo post colonial o atentas especialmente a la cuestión racista. Generalmente, la cuestión subyacente inicial (a partir del campo feminista dominante) es: cómo incluir en nuestro campo militante natural las feministas musulmanes e islamistas. Resumidamente, la preconcepción motriz, independientemente de las construcciones teóricas y reflexiones posteriores, es antirracista o también mû por encuentros con feministas musulmanes cuya validez de discurso se reconoció, o al menos cuestionada positivamente [7].

Al añadir su voz… y su notoriedad, al entrar ella también en el conflicto de esta “guerra de las civilizaciones” en construcción, Judith Butler aporta con ella un razonamiento en propiedad, la reflexión militante LGBT como tal, para una convergencia aclara que justifica por la lucha para las libertades y los derechos.

Esto hace eco ciertamente a algunas tentativas militantes existentes: los homosexuales y transexuales “extranjeros” (en Francia por ejemplo) que señalan la doble discriminación de la que son objeto a la vez debido a su origen y su sexualidad o de su clase, pero sobre todo, del lado de los movimientos sociales, en Francia, cómo no mencionar las manifestaciones del 8 de marzo en que manifiestan en adelante juntos las Panteras Rosadas (LGBT) y el Colectivo feminista para la igualdad (CFPE [8]), nacido a partir de 2004 de una oposición a la ley sobre la vela y que agrupa feministas alabeadas y cabezas desnudas, manifestando a los lados Panteras Rosadas, movimiento queer radical, a la vez transexual y transgenre… Esta alianza sorprendente, incluso para los miembros de los dos movimientos a las cuestiones, se construyó naturalmente en su municipio exclusión fuera de la “comitiva oficial” por los otros movimientos feministas [9].

Es también del resto el sentido del proyecto Resisting Women - Mujeres en resistencia, que se dedica más específicamente a revisar lo que está en juego de discriminaciones combinadas de clase y raza o de religión, por lo que se refiere a las mujeres, al aliso de los discursos contemporáneos de “guerra de las civilizaciones” y también al aliso de las evoluciones de los movimientos sociales contemporáneos en este contexto, con el fin de ofrecer una plataforma amplia de yuxtaposición e intercambio sobre las transformaciones en curso y nuevos lo que está en juego a niveles feministas… una plataforma necesaria para las luchas contemporáneas para los derechos y las libertades, y que no puede ser llevada sino por las sociedades civiles, no por los Estados como tales.

Karine Gantin

[1] se llama en el mundo anglosajón Gender estudios un extenso ámbito de estudio, debate, controversias referentes a la cuestión del gender (es decir, de la clase sexual, diferencia social hecha entre los sexos biológicos) que se desarrolló desde los años setenta en las universidades americanas donde varias universidades prestigiosas financian departamentos o cátedras profesorales consagrados a este campo de investigación. Este ámbito de estudio quiere mostrar cómo desigualdades cuyas son víctimas mujeres se basan por una parte en una ideología que legitima, de hecho, la opresión de las mujeres y por otra parte en un conjunto de mecanismos sociales que tienden a presentar como natural una división desigual de los papeles sociales entre los hombres y las mujeres, incluso en las sociedades que se pretenden democráticas e igualitarias. En el contexto del gender el queer esto el a través de, se lo tuerce, el “pédé” que se opone al normalizado, al hétérosexualité. Al apropiarse los insultos que les van dirigidos, los transgenres, las lesbianas más radicales quieren obligar el discurso social a poner en entredicho “el essentialisme” de nuestra visión sobre el sexual y las categorías sexuales. (definiciones extraídas de Wikipedia).

[2] se llama en el mundo anglosajón Gender estudios un extenso ámbito de estudio, debate, controversias referentes a la cuestión del gender (es decir, de la clase sexual, diferencia social hecha entre los sexos biológicos) que se desarrolló desde los años setenta en las universidades americanas donde varias universidades prestigiosas financian departamentos o cátedras profesorales consagrados a este campo de investigación. Este ámbito de estudio quiere mostrar cómo desigualdades cuyas son víctimas mujeres se basan por una parte en una ideología que legitima, de hecho, la opresión de las mujeres y por otra parte en un conjunto de mecanismos sociales que tienden a presentar como natural una división desigual de los papeles sociales entre los hombres y las mujeres, incluso en las sociedades que se pretenden democráticas e igualitarias. En el contexto del gender el queer esto el a través de, se lo tuerce, el “pédé” que se opone al normalizado, al hétérosexualité. Al apropiarse los insultos que les van dirigidos, los transgenres, las lesbianas más radicales quieren obligar el discurso social a poner en entredicho “el essentialisme” de nuestra visión sobre el sexual y las categorías sexuales. (definiciones extraídas de Wikipedia).

[3] Judith Butler, mascarón de proa del Queer Estudios y Gender Estudios, es professeure a la Universidad de Berkeley en California, celebra, en particular, para su prueba Gender Desorden, parecida en 1990.

[4] para una lectura crítica de estas leyes en cuanto a las discriminaciones específicas que generan, en particular, hacia los musulmanes, se puede leer el artículo “Países Bajos se bloquea la inmigración musulmán” de Stéphane Kovacs, en Le Figaro, con fecha del 8 de marzo de 2006, consultable sobre: ¿http://www.afrique-du-nord.com/article.php3? id_article=332

[5] ver, en particular, el artículo muy interesante en inglés 5] ver, en particular, el artículo muy interesante en inglés “Dutch prueba inmigrante with gay kiss” publicado por China Daily.

[6] se llama en el mundo anglosajón Gender estudios un extenso ámbito de estudio, debate, controversias referentes a la cuestión del gender (es decir, de la clase sexual, diferencia social hecha entre los sexos biológicos) que se desarrolló desde los años setenta en las universidades americanas donde varias universidades prestigiosas financian departamentos o cátedras profesorales consagrados a este campo de investigación. Este ámbito de estudio quiere mostrar cómo desigualdades cuyas son víctimas mujeres se basan por una parte en una ideología que legitima, de hecho, la opresión de las mujeres y por otra parte en un conjunto de mecanismos sociales que tienden a presentar como natural una división desigual de los papeles sociales entre los hombres y las mujeres, incluso en las sociedades que se pretenden democráticas e igualitarias. En el contexto del gender el queer esto el a través de, se lo tuerce, el “pédé” que se opone al normalizado, al hétérosexualité. Al apropiarse los insultos que les van dirigidos, los transgenres, las lesbianas más radicales quieren obligar el discurso social a poner en entredicho “el essentialisme” de nuestra visión sobre el sexual y las categorías sexuales. (definiciones extraídas de Wikipedia).

[7] a veces también, como a Mujeres en Resistencia - Resisting Women, mû distintas partes (nuevas feministas “históricas”, militantes de los derechos humanos, militantes de un islam democrático y militantes de la solidaridad internacional) por el acta de la realidad cambiante de los movimientos sociales contemporáneos y de la sensibilidad extrema de la cuestión femenina en las construcciones ideológicas en curso.

[8] reúne regularmente feministas laicas, agnósticas, creyendo de distintas confesiones, cuyas numerosas musulmanas, militantes cabezas desnudas o alabeadas, algunas de la generación francesa “histórica” de los años 70, de otros más jóvenes militantes, cuya amplia parte pretende combinar fe musulmán y compromiso feminista. Primero lo que está en juego a nivel es una división de las reflexiones y experiencias, un aprendizaje recíproco y un deseo de diálogo abierto, con el fin de empujar posteriormente análisis en propiedad sobre las discriminaciones sufridas hoy por las mujeres. Varios de sus miembros contribuyen activamente a la Comisión nacional “Islam y Laicidad” creada por la Liga de la Enseñanza.

[9] CFPE y Panteras Rosadas se fueron unidos en 2007 por del 9] CFPE y se unieron Panteras Rosadas en 2007 por el Colectivo de las Feministas Indígenas y por representantes de los dos sexos de la Zona de Ecología Popular